Propósito, ¿sabemos qué implica realmente?

Últimamente nacen muchas iniciativas ‘con propósito’ o se habla de que el consumidor quiere ‘propósitos’ en las marcas que consumen. Personalmente me embarga una sensación un poco extraña, me alegra que se empiece a entender la importancia del propósito pero tengo muchas dudas de si realmente se entiende qué significa.

En mi experiencia personal he vivido la revolución interna que significa descubrir tu propósito vital. Todo cambia. Tienes un objetivo que está por encima de muchas cosas, incluyendo beneficio económico, pareja, relaciones sociales y estabilidad.

Por eso cuando alguien me habla del propósito de las empresas me pregunto si la persona que lidera ese proyecto ha vivido o está viviendo ese proceso de perseguir una necesidad vital por encima de balance económicos, alianzas con partners que de alguna manera está en contra de sus valores, etc.

Para mí el propósito tiene que ser como el bambú, rígido y flexible a la vez.
No vale cambiar de plantas, en este caso, según diga el entorno; se puede cambiar la planta cuando ya no le encuentras sentido al levantarte por las mañanas pero cualquier otra cosa será no escuchar a tu interior.

Y algunos me dicen que los negocios no tienen nada que ver con el interior y podemos estar de acuerdo pero entonces no hablemos de propósitos.

Quizá esté hablando de un propósito más espiritual y filosófico pero no entiendo de otra manera el propósito vital de quienes crean, y forman, una marca, en la cuál se puedan reflejar sus objetivos y compromisos personales consigo mismos, con la sociedad y con el planeta.

¿Qué opináis?

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