La inspiración la encontramos también donde no buscamos

¿Qué os parecería encontrar pura inspiración en el emprendimiento donde no hubieras imaginado encontrarla?

Pues eso me ocurrió en el pasado evento de WomenEvolution en Madrid. Al hacer entrega de los premios a grandes mujeres, puse cara a toda una institución en el mundo de la estética y la belleza: Carmen Navarro. Un mundo que aunque es más que necesario, ya que lo primero que se ve de nosotros es nuestra imagen, confieso que lo asumo como justo y necesario para que cumpla pocos objetivos más.

¿Y qué encontré en ese momento? A una gran mujer que emprendió hace ya 48 años y

  • cuando necesitaba la autorización de una figura masculina para cualquier cosa que no fuera ser ama de casa (esto ya dice mucho)
  • que introdujo la perspectiva holística en su trabajo, el “aquí y el ahora”, algo de lo que hoy en día hablamos más gracias a una pandemia (repito , hace 48 años que emprendió)
  • que no ha dejado de aprender y formar durante todos estos años, lifelonglearning durante 48 años.
  • que expresó que su mayor logro es el Equipo que ha conseguido crear, las personas.

En un sector que tiene el necesario interés para mí, y en una persona de la que poco sabía, encontré una pasión, una energía, una motivación, un continuo aprendizaje, y más… que me dejó boquiabierta. Ese día me llevé algo más que información y networking,

¿Has vivido una experiencia así o solo encuentras inspiración en aquellos sectores que te son afines, o de los que todo el mundo habla?

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Me ha llamado mucho la atención esta frase porque algo de lo que muchas veces habla mi madre es de la primera vez que fue a sacar un pasaporte para mi y no pudo porque necesitaba la firma de mi padre. Y no estamos hablando de que fuera necesario la firma de ambos para que me dieran un pasaporte, sino que la de ella no tenía ningún valor.

Si pienso en personas que me han inspirado fuera de mi “sector” una de ellas ha sido Sara Mansour. La conocí en Egipto porque ella y su familia me acogieron con los brazos abiertos en su casa en Alejandría. Sara es ingeniero, una de las pocas mujeres en la compañía egipcia de Gas Natural (GASCO). Ha sido galardonada con el premio The Nex-Gen Female of the Year Award por el Egypt Petroleum show y, pese a no ser una emprededora, es una mujer que rompe moldes.

Cuando yo la conocí llevaba hijab y, pese a trabajar en un país muy machista y en una profesión masculina, decidió quitárselo porque ya no se sentía representada con él, a pesar de ser musulmana. Corre maratones, sale los fines de semana a andar en bici, ha subido el Everest y hecho el Camino de Santiago.

Creo -al menos para mí es así- que no encontramos inspiración en un sector u otro sino en las personas. A mí conocer a Sara me demostró que querer es poder. Nos hemos visto en dos ocasiones, una en Egipto y la otra en España y es una de las personas que más me ha impresionado, porque a pesar de todas las dificultades, tiene muy claro lo que quiere y va a por ello.

Es una persona anónima, al menos para la mayoría, nadie habla de ella, pero a mí conocerla me hizo ver el mundo y las cosas de otra manera.

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