¿Comunicar para inspirar o para vender? El dilema del postureo

En el modelo clásico, la comunicación y el marketing se distinguían por el target: uno se dirigía a los compradores y otra al conjunto de la sociedad. Ahora es más complicado, con toda esa retórica de la visión, misión, valores… que empapa la construcción integral de la marca.

Esto no es malo, pero se convierte en problema quieres hacerlo en todas y cada una de tus acciones de comunicación.

¿En una acción con un cliente le robarías tiempo a explicar tu propuesta comercial, para hablarle de tu filosofía, los joven y guay que es tu equipo y las superrondas que cierras?

Pues cuando hablas con la sociedad es lo mismo. No es decirle a la gente lo que quiere oír, sino hablarle de lo que le interesa. Si sólo quieres hablar de ti mismo, el efecto es el mismo que si entras en un foro como Exedra a vender cursos de trading con bitcoins.

> ¡Pero si yo hablo de valores!

No te autoengañes: tú hablas de tu ombligo. Y por eso se critica el postureo en redes como LinkedIn. Porque no nos fiamos de nadie que diga que su ombligo es más bonito que el nuestro.

La diferencia está en que en la sociedad hay unos ‘gatekeepers’ llamados periodistas que filtran ese ruido.

Y no, no siempre es por oscuros intereses económicos, sino sencillamente tiene un espacio limitado para regalarlo sin más al ego de nadie.

Así que si quieres transmitir honestamente tus valores, no los cuentes, muéstralos.

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Totalmente de acuerdo @Javier_Esteban .

Los valores, cuanto más “se dicen”, quizá es porque más escasean. Dime de lo que presumes…

Es como cuando empresas hablan de responsabilidad social, de “cuidar” a sus trabajadores con salario emocional, pero luego tienen sueldos bajísimos, hay discriminación laboral, etc. Postureo de cartón.

Lo bueno (creo yo), es que los valores al final se acaban viendo, en cómo hablas, en tus acciones, en las decisiones que tome la marca, etc. Tarde o temprano, se verá el plumero y de qué palo va cada uno.

Otro tema interesante, es lo que comentas de cómo la comunicación y el marketing se están mezclando. Y está ocurriendo algo que, no sé si estarás de acuerdo como experto (aviso que quizá es una rallada mental mía), también es fascinante:

Cada vez somos más emocionales y polarizados, la verdad es más líquida/frágil, y las post-narrativas cobran más y más fuerza para confirmar el “entitlement” del individuo.

En un mundo donde nada es 100% cierto o absoluto, y donde la subjetividad de los sentimientos valida cualquier mensaje frente a lo racional y objetivo, las marcas son capaces de manipular su comunicación y crear significados a sus anchas, promoviendo el individualismo, el “yo lo valgo”, etc.

Y el público obviamente compra estas narrativas, sin contrastar, verificar, racionalizar, etc. Neo-lenguaje, ideologías, tendencias sociales, y si encima le sumas la infantilización de muchos aspectos (todo tiene que ser divertido, todo son emociones, todo es entertainment), pues es un cocktail de ombligos con esteroides cuando menos curioso :joy:

¿Qué opinas? Quizá me he desviado bastante, pero es que me encanta este tema, sorry! :sweat_smile:

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Estoy de acuerdo también contigo en eso @davidpalencia, aunque para mí el problema es que esa infantilización del target es algo engañosa.

Que más gente de likes o comparta acríticamente un contenido no significa que seamos más crédulos. Y por eso muchas campañas de comunicación “buenistas” y con mensajes que buscan ese tipo de interacción se estrellan.

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Hola @Javier_Esteban !

Claro, creo que en parte entiendo lo que dices: puede haber un contenido muy emocional e infantilizador y que por las emociones que genera, todos lo validemos, compartamos, etc, pero eso no quiere decir que estemos de acuerdo con el mensaje que transmite. ¿Te refieres a eso?

Lo digo porque igualmente me parece peligroso. Si muchas personas “validan / comparten” un mensaje concreto, por muy irreal que sea, al final está siendo validado y convirtiéndose en “mainstream”, así que forma a ser parte de la narrativa general, cultura, se hace meme cultural, etc. Es decir, que lo que compramos / a lo que prestamos atención todos también es el discurso que acaba perpetuandose, ¿no? Aunque lo hagamos por emociones, sentimientos que genera, etc, sabiendo que no es verídico / objetivo / racional.

Ejemplo: algunos partidos políticos utilizan los argumentos emocionales para introducir sus agendas culturales y de ingeniería social, creando memes culturales y distorsionando la realidad a su antojo (sean de derechas, izquierdas, etc), para vender una narrativa y crear una realidad que les interese. Si ese mensaje cala, y mucha gente se siente identificada, lo valida, lo comparte, se hacen vídeos sobre eso, las rrss lo debaten y retwitean, etc…al final muchas personas “creen” que eso es “la” verdad, y no cuestionan su validez, veracidad, etc. Esto ha pasado con “cancelaciones” populares en masa, temas delicados a nivel de lo políticamente correcto, etc :thinking:

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